Los préstamos del empresario inmobiliario Robert Tchenguiz bajo el microscopio

Los malos préstamos al empresario inmobiliario Robert Tchenguiz, uno de los mayores perdedores de la crisis crediticia, se hallan entre aquéllos que están bajo investigación forense por la parte de contadores y abogados que actúan para el errado banco islandés Kaupthing, conforme ha sabido el Observador.

Las 2 partes están enfrascadas separadamente en una disputa legal sobre de qué manera dividir las ganancias de la venta el mes pasado de Somerfield, en la que tanto Tchenguiz como Kaupthing tenían participaciones así como Apax Partners y Barclays Capital. La cadena de tiendas de conveniencia fue vendida al Conjunto Cooperativo por mil quinientos sesenta millones de libras esterlinas.

Kaupthing ya ha tomado el control de una gran parte del imperio empresarial de Tchenguiz, tomando la propiedad de los activos puestos como garantía de préstamos como una parte del intento del banco de eludir el colapso en el mes de octubre del año pasado. Ahora es dueña de 2 compañías privadas tras la cadena de tapas La Taberna, y de las marcas de pubs Yates y Slug & Lettuce. Asimismo adquirió y vendió participaciones esenciales en J Sainsbury y en el conjunto de bares Mitchells & Butlers, como una participación en el editor de juegos de computador SCi Entertainment de Lara Croft, y otras participaciones más pequeñas y no reveladas en las cerveceras Marston’s y Greene King.

El comité de resolución de Kaupthing, que actúa representando a los acreedores del banco, está resuelto a examinar todos y cada uno de los aspectos de la relación entre la vieja dirección y ciertos grandes clientes del servicio, incluido Tchenguiz, que estaba conectado con el banco como su mayor usuario, un esencial asociado inversor, y por medio de su interés en las acciones de Kaupthing.

Si bien no se han hecho acusaciones de conducta incorrecta, los estudiosos han puesto las relaciones con Tchenguiz bajo el microscopio para descartar cualquier enfrentamiento de intereses.

“A primer aspecto, semeja muy incómodo”, afirmó una fuente familiarizada con la situación, refiriéndose a las distintas conexiones del banco con Tchenguiz. No obstante, la fuente añadió que no pensaba que se hubiese identificado ningún trato incorrecto.

Tchenguiz ya lo ha dicho a los medios islandeses: “Las aseveraciones de que las compañías relacionadas conmigo han recibido un trato preferente de Kaupthing son injustificadas y totalmente falsas.” Se negó a comentar cuando el observador se puso en contacto con él, mas se piensa que está relajado respecto a la investigación.

Un informe independiente de PricewaterhouseCoopers al comité de resolución resaltó las transacciones en el periodo anterior al colapso de Kaupthing en el mes de octubre, destinándolas a un mayor escrutinio. Se ha pedido a los estudiosos que “preparen y también comiencen procedimientos judiciales contra las partes que puedan estar endeudadas con Kaupthing debido a esas transacciones”.

El verano pasado, los préstamos de Kaupthing al imperio de Tchenguiz ascendieron a doscientos treinta millones de coronas (mil cuatrocientos setenta millones de libras esterlinas), lo que equivale al cuarenta y seis por ciento de los depósitos bancarios. Mas, en el mes de octubre, los sacrificios por recobrarlos urgentemente en la crisis bancaria de Islandia no consiguieron recobrar nada similar a los mil cuatrocientos setenta millones de libras esterlinas.

Una demanda siguiente dejó claro que Oscatello Investments, la sociedad de cartera a la que se habían concedido los préstamos de Tchenguiz, todavía debía seiscientos cuarenta y cuatro millones de libras esterlinas a Kaupthing.

El banco es ahora dueño de Oscatello y se espera que el importe pendiente reduzca conforme Kaupthing prosiga liquidando las garantías sobrantes.

Leave a Comment