¿Qué es un préstamo hipotecario?

Un préstamo hipotecario es un producto financiero cuya finalidad es la concesión de una determinada cantidad de dinero, que va a ir destinado a la compra restauración de un bien inmobiliario.

Se considera como una de las operaciones de préstamos para empresas y particulares más solicitadas.

La peculiaridad de los préstamos hipotecarios es que las entidades de crédito que los conceden, además de las garantías personales que demandan en cualquier operación de préstamo, asimismo requieren garantías reales acerca del cumplimiento de pago sobre la operación. En un caso así, la garantía es el propio bien que se hipoteca, que de producirse el impago, la titularidad va a pasar de manera automática a la entidad financiera.

Características y requisitos del préstamo hipotecario

Los préstamos hipotecarios cuentan con una serie de características particulares que los distinguen de cualquier otra operación de crédito. Ciertas de ellas son:

Todos los préstamos hipotecarios van a ir asociados a una cuenta a la vista corriente a nombre de los prestatarios, en la que se irán cobrando las distintas cuotas a pagar.

Al contar con una garantía real, es una de las operaciones de préstamo más seguras para la entidad financiera que la entrega.

Debido a las elevadas cantidades concedidas, los plazos para su devolución son más largos, y el tipo de interés a pagar más reducido en lo relativo a otro género de préstamos.

El importe máximo concedido por la entidad de finanzas, suele estar en torno al 80 por ciento del valor de tasación del bien inmueble.

La cuota a abonar, rondará el treinta y cinco por cien de los ingresos netos mensuales de las personas que lo piden.

Previo a su concesión, la entidad efectuará un estudio de aptitud sobre la capacidad de pago de los prestatarios en la que se requerirá abundante documentación (DNI, declaración de la renta, estudio de tasación del bien, Nota simple de la propiedad, últimas nóminas declaración del Impuesto sobre el Valor Añadido, contrato de trabajo…etc).

En los préstamos hipotecarios y en función del tipo de interés que se aplique se califican en:

Préstamo hipotecario con interés fijo

Es aquel, en el que el tipo de interés que se aplica, se sostendrá fijo a lo largo de toda la vida del préstamo. Esto desea decir, que las cuotas mensuales a abonar van a ser siempre y en todo momento las mismas, así no habrá que preocuparse de las subidas bajadas de los modelos. Acostumbran a ser préstamos hipotecarios de duración más corta ya que no exceden los 20 años.

Préstamo hipotecario con interés variable

Es aquel, en el que el género de interés que se aplica se revisa por norma general de forma anual (si bien puede ser semestral trimestral), y se ajusta a las condiciones que el índice de referencia (euribor, mibor…) tenga en el mercado en ese momento. En un caso así la duración de la vida del préstamo acostumbra a ser más larga pudiendo perdurar entre treinta-35 años

Préstamos hipotecarios con interés mixto

Como su nombre indica, es una combinación de las 2 modalidades precedentes. En general se comienza el préstamo pagando un tipo de interés fijo que acostumbra a durar entre tres y cinco años, para posteriormente convertirse en variable.

En cualquiera de la opciones escogidas, no nos debemos olvidar que todos y cada uno de los préstamos hipotecarios llevan asociados unos gastos que se aúnan al coste de compra del bien: gastos de notario, de registro, tasaciones, comisiones de apertura, seguro de daños…etc.

Por tanto, ya antes de solicitar una operación de este tipo, hemos de ser conscientes de que, debido a los grandes volúmenes prestados y la larga duración del crédito, los préstamos hipotecarios suelen ser las operaciones financieras más relevantes para cualquier familia, empresa individuo.

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